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Zamora

Zamora

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De camino al País Vasco hicimos una parada en Zamora, ya que son muchas horas de coche desde Sevilla, concretamente 9h. Nos alojamos en el Hostal Gemi, un hostal sin lujos con con un precio ajustado, con lo preciso para descansar y limpio, a 5 minutos andando del centro histórico. Preferible alojarse en invierno, ya que no tienen a/a las habitaciones.

Llegamos sobre la una, deshicimos la maleta y nos fuimos a tapear por el centro con una calor de 28ºC, nos fuimos de Sevilla para evitar la calor y nos encontramos con más calor. Hicimos una pequeña ruta de pintxos por zamora y con el estómago lleno y el cansancio del viaje nos fuimos a descansar un poco y marcarnos una siestaza. 

Después de un descanso y para espabilarnos, fuimos en busca de un café, y nos encontramos de camino al centro con un Kiosko dentro del Parque de la Marina que se estaba muy fresquito.

Fuimos dando una vuelta por el casco histórico pasando por la Iglesia de San Juan,  Ayuntamiento Viejo y la Plaza Mayor.

Seguimos paseando y nos encontramos con el Teatro de Ramos Carrión, tenía un color peculiar la fachada. Cerca hay un parque con las ramas de los árboles entrelazadas para dar sombra natural, justo en frente del Palacio de los Condes de Alba.

Luego visitamos el mirador cerca de la Iglesia de San Cipriano, dónde podías ver unas vistas panorámicas muy buenas y justo debajo el Museo de Zamora. Paseando por sus callecitas vimos la Iglesia de Santa María Magdalena.

Parques, calles y varios puntos de interés que nos encontramos en nuestro paseo hasta llegar al Puente de Piedra que cruza el Rio Duero. Una zona tranquila con bonito paseo con maravillosas vistas hacia la el casco histórico. 

Cruzando el Puente de Piedra hay varios parques y la Fundación Rei Alfonso Henrique, un centro cultural dónde escuchamos música. Un edificio precioso al más estilo del casco antiguo. Dimos un largo paseo por los alrededores del Puente de Piedra, dejando atrás el bullicio del casco antiguo.

Nos encontramos a cada paso con algunas pastelerías con los pasteles típicos de aquí, feos, rebojos, rosquillas y pastas caseras. Tenía una pinta increíble.

Casualidades de la vida, coincidimos con un festival de heavy metal y rock con grupos muy conocidos.

Se estaba echando la noche y ya teníamos en el bolsillo a dónde dirigirnos para cenar, ya que lo vimos caminando cerca de nuestro hostal y tenía muy buena pinta, La Flaca.

Después de la cena tan fantástica teníamos que descansar, ya que nos esperaba un largo recorrido hasta San Sebastián, nuestro destino de este viaje.